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Biografía |
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Por Juan Puchades BUENOS
AIRES ROCK Una década separa la escena anterior del momento en que su hermana Cecilia (unos años después cotizada estrella de las pantallas cinematográficas), aparece un día en el hogar familiar acompañada de unos amigos y una guitarra eléctrica. Ariel, que ya ha asistido a clases de piano, descubre junto a su amigo Leo Sutjatovic los placeres de rasgar las seis cuerdas. El virus comienza a tomar cuerpo. Han pasado seis años y en la vida del joven Ariel se han sucedido acontecimientos tan notables como ser el único propietario de una guitarra eléctrica marca Faender (que no Fender); haber compuesto una ópera rock con letra de su hermana y músicas e instrumentación realizadas junto a Leo Sutjatovic; conocer a un jovenzuelo que responde al nombre de Alejo Stivel y dejarse caer por el local de ensayo de Los Hermanos Makaroff, Sergio y Eduardo. El rock forma parte de su vida, todo parece sencillo, pero en Argentina la Junta Militar no le pone las cosas muy fáciles a los ciudadanos con marcada ideología liberal. Madrid no parece un mal refugio para los Rot. Las cartas están echadas.
Las cosas han ido rápido y Tequila graba en 1978 su primer álbum, "Matrícula de honor". "Necesito un trago" y "Rock and roll en la plaza del pueblo" son éxitos en todo el país. Por si fuera poco ese mismo año el grupo al completo participa en la grabación del genial "Fiebre de vivir" del rockero argentino Moris, residente también en Madrid. Obra clave del rock cantado en castellano. Los siguientes cuatro años se saldan con otros tres álbumes del grupo, en los que Ariel y Alejo, como principales compositores van dejando testimonio de su crecimiento musical. Los éxitos se suceden. Tequila es un fenómeno de masas, además de todo un revulsivo en el panorama musical español: rock adolescente, directo y, a la vez, tremendamente cosmopolita, que lo mismo gusta a chicos que a chicas, sin desdeñar a curtidos rockeros. Los éxitos continúan incansablemente: "Quiero besarte", "Me vuelvo loco", "Mira a esa chica", "Dime que me quieres", "Salta!!" En la cresta de la ola mantener el equilibrio no es fácil y no resulta complicado dejarse llevar por los excesos: de juventud, ingenuidad y drogas. Tequila desaparece en 1983 con bastante menos ruido del que hizo en sus primeros días. Ariel tendrá que buscarse la vida él solito.
De nuevo estamos en Buenos Aires, es 1985, Ariel anda de promoción y conoce en una emisora de radio a Andrés Calamaro. Surge la amistad entre ambos y participa como guitarrista en la grabación de "Vida cruel", segundo disco en solitario del futuro cantante de Los Rodríguez. Con sus dos primeros discos no ha ocurrido gran cosa y Ariel decide fijar su centro de operaciones en Buenos Aires, donde subsiste trabajando en la realización de jingles publicitarios. En 1987 regresa temporalmente a España y le echa una mano a Sergio Makaroff produciéndole "La buena vida". En Argentina ya es miembro formal de la banda de Calamaro. Con él graba, en calidad de guitarrista, compositor en algunos temas y coproductor, "Por mirarte" y "Nadie sale vivo de aquí", discos en los que comenzarán a sentarse las bases de lo que muy poco tiempo después será el sonido de Los Rodríguez. BUENA
SUERTE Como si de un grupo de principiantes se tratara Los Rodríguez van poco a poco buscando un espacio propio desde los más modestos escenarios. Como modesta será la discográfica que editará el primer artefacto sonoro de la nueva era Rodríguez, "Buena suerte". Disco que, pese a su título, tuvo la mala suerte de pasar bastante desapercibido, como el "Disco pirata" que editarán en 1992. Las cosas deben cambiar. Y cambian, tanto que el tercer álbum, "Sin documentos", se beneficia del tirón popular de la canción que le da título. Las cosas vuelven a ir deprisa: las actuaciones se suceden de manera regular y para el siguiente, "Palabras más, palabras menos", ya son más que conocidos por el público argentino y español. Las ventas cada día son más altas, los últimos y exitosos singles, "Milonga del marinero y el capitán" y "Mucho mejor", son composiciones de Ariel. Dicen que lo bueno si breve, dos veces bueno. Las tensiones internas y las ofertas para que Calamaro retome su carrera en solitario hacen que "Hasta luego", sea eso, un hasta luego (a lo peor, hasta nunca) de Los Rodríguez. Como curiosidad, señalar que este será el álbum más vendido de la banda. Para la historia Los Rodríguez quedarán como una de las cabezas visibles y referencia obligada del Rock Latino facturado en los años 90.
"Hablando solo", editado en 1997, es un glorioso muestrario del talento que Ariel Rot está dispuesto a regalarnos, esta vez acompañado de los Attractions, la banda que nació junto a Elvis Costello. Pero si en disco Ariel nos presenta una cara amable y dúctil, sus directos son furiosas muestras de rock desbordado y contagioso. Un grandioso espectáculo en el que se crea música sin trampa ni cartón. Además, ha tenido tiempo de producir "Un hombre feo" y "Rico y famoso", los dos álbumes con los que Sergio Makaroff se reconcilia con el pop. Año
2000, unos dicen que hemos cambiado de siglo, otros opinan que lo haremos
365 días más tarde. Pero, qué importa: Ariel Rot tiene nuevo disco que
ofrecernos, "Cenizas en el aire", una obra madura y exquisita, un elaborado
plato que nos muestra a un músico inquieto, personal, elegante y en
permanente evolución. Con el ya añejo éxito "Mucho mejor" sonando de nuevo a todo trapo en emisoras de radio y televisión, Ariel Rot se pasea por toda España durante el verano y todo el otoño de 2001. En 2002 Ariel se toma unas merecidas vacaciones, sin disco nuevo ni salidas a la carretera. Pero la edición en verano del doble CD más DVD "Para no olvidar- Gran reserva 1990-1996" de Los Rodríguez, devuelve a la mejor banda española de rock a la actualidad. Ariel mira de reojo y con cariño esas grabaciones desempolvadas del olvido. Pero él anda en otra cosa, escribiendo nuevos temas. En un año, la industria musical en España parece que ha caído en el infierno: la piratería (conocida como top manta) y un infame y sonrojante programa de televisión (llamémosle Operación Triunfo) rompen el mercado. Y, lo que es peor, la chispa de la basura musical ha prendido entre el comprador medio de pop. Una pesadilla a la que nadie puede ser ajeno. Horas bajas. Horas muy bajas las vividas durante los primeros años de este nuevo siglo. Ariel sigue en casa, ajeno al ruido de fondo, escribiendo canciones.
No
nos pongamos, en cualquier caso, trágicos y confiemos en las bondades
del ser humano. Disfrutemos de los buenos momentos que nos ofrece la
vida y miremos con esperanza el futuro. Ariel, que ha vivido y visto
mucho, sabe del terror que producen determinados repliegues hacia el
oscurantismo. Tal vez por ello su música siempre ha sido un claro ejemplo
de honestidad y dignidad personal con un alto contenido de esperanza.
Tan alto como el listón musical que se pone así mismo en cada nuevo
trabajo discográfico. Y "Lo siento, Frank", su sexto álbum solista,
es buen ejemplo de ello: música de calidad para días agitados. Una emocionante
colección de canciones con la que intentar resituar al rock cantado
en castellano (tan necesario en estos momentos) en el lugar que nunca
debió abandonar. Un disco en el que recurre a esos ritmos populares
que tan bien maneja para que se abracen con el rock del que es un Doctor
Honoris Causa de la Universidad Popular de la Resistencia Musical. La
de 25 años en primera fila. En 2005 se edita el octavo disco solista de Ariel Rot: Ahora piden tu cabeza, un álbum en el que conjuga la intensidad emocional, la reflexión y el buen rock en canciones como “Adiós carnaval”, “Los tipos duros no bailan”, “Promesas de ayer”, la propia “Ahora piden tu cabeza” o la personal versión de “Como la cigarra”. El
2006 sorprende a Ariel con la nominación de Ahora piden tu cabeza
en los Grammy Latinos en la categoría de Mejor Álbum de
Rock Vocal. Este año encuentra a Ariel Rot celebrando sus 30 años como profesional de la música con el disco de duetos “Dúos, tríos y otras perversiones”, y con la caja retrospectiva Etiqueta negra. Fuente - Web Oficial
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